miércoles, 31 de octubre de 2007

Celebración

Hay varias cosas que celebrar:
- Este es el artículo 500 del blog. 500 reflexiones (o casi reflexiones... dejémoslo en "textos") sobre 500 días laborables. Lo único que se me ocurre decir es que hasta ahora me he divertido.
- Hoy es el último día que participo en este proyecto como recurso en el cliente. La próxima vez, si la hay, será como visita o en conversación telefónica. así sí que puede tener sentido, porque que mi compañero sí va a necesitar que le echen una mano.
- En el aeropuerto, a pesar del susto inicial, he conseguido los cambios en los billetes que me aseguran que dormiré en casa. El tremendo retraso ya esperado de mi vuelo inicial, me impedía coger el enlace, pero lo que me ofrecían para el segundo tramo no estaba ni a mi alcance, a cada rato el retraso esperado es mayor. Al final, mi propia agencia ha conseguido hacerme el cambio también para el primer tramo y salgo en un rato con otra compañía.

Por cierto, me he ido sin decir adiós al cliente (como era muy probable que pasara)

martes, 30 de octubre de 2007

Me temo que me voy a ir, sin decir adiós

El comercial y responsable del área de este cliente y proyecto, respectivamente, no consiguen encontrar al responsable del proyecto del cliente para replantear el tema y "proponer" que el proyecto continúe con otra oferta a la que cargar los costes. Ya que han decidido abordar nuevas tareas a pocos días de la salida, están ahora ellos gestionando los plazos (no tenemos confirmado por su parte el calendario de salida) e incluso se desconoce el alcance de los cambios que quieren hacer... parece lo más conveniente: se cierra el proyecto y se comienza una bolsa de servicios de facturación mensual.

Como imagino que se lo huele, parece que ha decidido esquivarles. Y lo curioso es que la otra cosa que tienen que "recordar" es que yo dejo el proyecto ya. He escrito recordar con comillas, porque me temo que no es que tengan que recordarlo, tienen que decirlo, porque la cosa no estaba tan clara como a mi me la vendieron. Aquí hemos dicho que sí a todo y sin peros o condiciones.

Mañana salgo de aquí, y de momento, hasta que no hablen, me han pedido que no diga nada, si nada lo remedia, me iré sin despedirme de los responsables del proyecto. Otra muestra más de lo mal llevado que está este cliente.

lunes, 29 de octubre de 2007

Aventuras en la Isla (Séptima parte)

Envuelto en el cuento de nunca acabar me siento inspirado para escribir esta historia que al igual que la realidad no se sabe muy bien cómo va a continuar y mucho menos a terminar.

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Todo pareció haberse calmado, pero de pronto comencé a notar como los tatuajes rituales volvían a extenderse por mi cuerpo, en capítulos anteriores me habían abandonado, pero ahora avanzaban por mi piel. Surgiendo desde abajo del final de la espalda.

Todos notamos como las magias negras y moradas de la isla estaba intentando adueñarse de nosotros, así que nos pusimos en pié y nos dirigimos hacia la cabaña del gran hechicero. Lamentáblemente tuvimos que dejar a nuestro mecenas en el suelo, ya que aunque parecía que los extraños demonios le habían abandonado no acabábamos de estar seguros... ¿y quien quiere que le tiren un escupitajo en la cara o le calienten el trasero?

Estaba comenzando a soplar un fuerte viento, en unos minutos el cielo se cubrió de nubes muy oscuras y comenzó a llover. Por un momento pensamos en detenernos, pero debíamos seguir. Las nubes comenzaron a girar, formando un remolino, retorciéndose comenzaron a tomar forma, apareciendo la gran figura que antes había visto sobre las llamas, aquella que apareció en primer lugar.

Avanzar más era imposible debido al fuerte viento y la lluvia que nos obligaba a sujetarnos de cualquier saliente y a cerar los ojos. No solo era lluvia lo que caía sobre nosotros, también llegaba hasta nosotros agua marina. Podiamos diferenciarla por su sabor salado, ya que con el viento y la fuerza del agua era imposible evitar que entrara por nuestra nariz o boca. Aún encontrándonos lejos de la costa, el oleaje golpeaba con tanta fuerza o el viento arrastraba tanto el agua que la hacía llegar hasta nosotros ¿qué podía haber pasado con la zona más baja? ¿qué habría pasado con los habitantes de la tribu de la zona más baja?... de todas formas eran preguntas que no podía parar a hacerme en ese momento.

En el lugar donde estábamos, podíamos distinguir como el gran hechicero y la gran matrona unían sus manos, ellos habían invocado esa presencia que veíamos sobre las nubes. Y ahora no sabíamos lo que podría llegar a ocurrir con tanta agua. Intentamos descender de nuevo, en nuestro equipo había material de sobra para evitar cualquier catástrofe, estábamos incluso preparados ante un eventual hundimiento de la isla, pero primero deberíamos intentar frenar esta extraña tempestad.

viernes, 26 de octubre de 2007

Una pesadilla

El cliente decide unos días antes de la puesta en marcha programada (hoy), que va a revisar y volver a redactar toda la información del portal, por supuesto nos indica que nuestras tareas no están bien realizadas por lo que salir no hubiera sido posible de todas formas.
Yo no me creo la situación, nos marean con la mala introducción de unos diez contenidos y "ya que tienes el culo en pompa te meto una escoba y ahora comienzo con un proceso de revisión de todo" "Ya sé que la última vez me costó seis meses, pero ahora serán solo dos semanas. Ya sé que lo tendréis que reintroducir todo, para eso estáis aquí... tendréis una semana... y claro la traducción a dos idiomas también (y si no llamo a vuestro director que para eso me ha dejado el número)"

Mi "jefe" me pide que esté otra semana más, además de la próxima que ya estaba pactada. Yo le contesto que una mierda (aunque no con esas palabras) y le chantajeo (aunque no con estas palabras) con enviar un mail a mis otros clientes con proyectos en marcha avisándoles que no temporalmente no podré atender sus proyectos. Es un farol, claro, soy demasiado bueno para hacerlo :)

El cliente improvisa, pero mi empresa también, es una vergüenza.

En una de las reuniones de esta semana, he pasado por una de las situaciones más esperpénticas de mi carrera. El mismo responsable de informática que me decía el miércoles que un tema valía hacerlo de la forma A, y que debíamos aplicar nuestro criterio indicándoles qué cosas se podían hacer y qué cosas no, el jueves en una reunión me decía que de A, nada, que B y que si no lo hacíamos así llamaba al director general que les había visitado y les había dado su móvil.

jueves, 25 de octubre de 2007

Una mala comedia (Segunda parte)

A ver si escribir guiones se me da mejor que mi trabajo actual:

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Escena: Aparece la oficina anterior con dos de los empleados externos (Jose y Miguel) trabajando.

Entra otro empleado externo (se distingue por la ropa), pero de mayor edad, elegante, con barba corta y siempre con el móvil en la mano (Es el Sr.Comercial). En todo momento, si no se está dirigiendo a alguno de los personajes presentes debe estar hablando por el móvil y a veces las dos cosas.

Sr.Comercial: (a los empleados) Hoy tenemos la visita de nuestro Sr Director al Sr. Consejero...
Los empleados asienten y continúan con su trabajo.

El Sr.Comercial sale de la sala y con un efecto de luces y el empleado despistado abuelete1 levantandose y sentándose muchas veces se simula que pasan las horas.

Entran el Sr.Comercial y el Sr.Director General (Sr.DirGral) en la sala hablando (a la vez que acaba el juego de lueces).

Al oir la voz del Sr.Comercial los dos empleados se giran, se levantan y se acercan a la puerta. En ese momento Abuelete1 está levantado. También se dirige a la puerta uno de los responsables de la oficina (se sabe que es responsable porque es calvo y tiene cara de mala leche) [Nota del autor: si a la hora de representar la obra no se encuentra un calvo de cara de mala leche que al verlo quede claro que es "medio-jefe", se podrá añadir una frase en la escena introductoria donde el calvo de mala leche pida explicaciones al empleado Jose sobre algo superfluo]

SrComercial: (mientras caminan) ... y entonces venderemos la fase 4 del proyecto mientras acabamos de ejecutar la fase 3...
Medio-jefe: (que ha llegado a su altura) Hola
SrComercial: Te presento a nuestro Director General...
Medio-jefe: (mientras se estrechan la mano) Encantado
SrDirGral: Igualmente
(Jose primero y después Miguel llegan a la altura de donde se han parado)
SrComercial: (mientras SrDirGral estrecha la mano) Te presento a Jose, es la persona contratada aquí para llevar los proyecto
Miguel: (estrechando la mano del SrDirGral) Hola
SrDirGral: Hola, Miguel (esta vez no hay presentación del SrComercial porque Miguel y el DrDirGral se conocían desde hace tiempo, debe quedar claro en el saludo)
(Mientras los saludos de los demás Abuelete1 se ha puesto al lado y ahora también estrecha la mano del DrDirGral, pero nadie le presenta, porque nadie tiene claro quien es)
Abuelete: Yo... yo conozco a tu padre
SrDirGral: ¿Pero usted es de aquí?
Abuelete: Yo sí ¿tú no?
SrDirGral: Yo no
Abuelete: Pues yo creo que conozco a tu padre... tú tienes padre
(Jose y Miguel se miran con cara entr atónita y divertida)
Miguel: (por lo bajito) un poco más y lo llama hijo de puta

Entre las risas y aplausos del público se apagan las luces y se cambia el escenario para la siguiente escena.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Una mala comedia

Como mi trabajo era serio, pero ahora ya no lo es, voy a intentar dedicar el blog a la comedia:

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Notas para el escenario:
Estamos en el centro tecnológico de una administración pública de tamaño medio, algo del tipo supramunicipal. Un lugar espacioso de techos altos, a pesar de ser un centro tecnológico no debe dar aspecto sofisticado. El escenario debe estar separado en dos partes, una en la que se ve a los trabajadores de la casa, allí debe equipos y aparatos de buen aspecto y todo con aspecto de oficina. En la otra parte todo debe estar más descuidado, con papeles encima de la mesa, equipos anticuados, muchos cables por el suelo. En esa zona estarán los trabajadores con traje (ellos y ellas) que serán de fuera pero estarán también en esa oficina, también habrán dos puestos para dos funcionarios mayores "despistados" que no se sabrá muy bien qué hacen, o directamente se sabrá que no tienen nada que hacer. En todo este lado las sillas deben ser muy viejas, sucias y claramente incómodas, si hay alguna rota mejor.

Escena Introductoria:
Vemos a los trabajadores externos muy afanados, un par de ellos apiñados en la misma mesa porque son varios de la misma empresa y no caben.
Cerca, en sus dos puestos, están los funcionarios "despistados", uno está hablando de asuntos personales por el móvil (toda la escena), el otro mira su pantalla y se levanta a mover papeles de vez en cuando.

Entra Simón, un trabajador de la empresa externa y saluda de forma muy amable a todos sus compañeros de la empresa externa, a alguno de los cuales no conocía personalmente.

(Este saludo nos sirve para conocer a los demás personajes de la obra)

También dirige un saludo en el mismo tono a todos los presentes y en especial al funcionario "despistado" (abuelete1) que tiene delante de la mesa en la que comienza a montar su portatil.

Simón: (tono muy amable) ¡Buenos días!
Abuelete1: ¡Buenos días!
Simón: (sigue con el mismo tono) ¡Voy a sentarme aquí en esta mesa!
Abuelete1: Muy bien hijo, mientras que no me quites mi sitio tú siéntate donde quieras
Simón: (continúa con tono amable) Solo la voy a ocupar esta semana
Abuelete1: Yo estaré el tiempo que me digan... es que no tengo nada que hacer
Simón: (su voz deja ver algo de vacilación) ah!
Abuelete1: Sí, porque llevo aquí ya un mes y medio, pero realmente no hago nada, no me han dicho nada que deba hacer.
Simón: (ya evita mirar al abuelete y solo está conectando su portatil) Bueno, pues yo estaré aquí sentado.
Abuelete1: Muy bien, y si quiere conversación pues me lo dice, que yo puedo hablar de todo... bueno menos de futbol...

(Mientras que el abuelete1 sigue hablando van bajando levemente las luces para que la gente aplauda)

martes, 23 de octubre de 2007

Aventuras en la isla (Sexta parte)

Aunque quería hacer un blog en el que relatar el día a día de mi trabajo (y lo conseguí durante dos años) ahora me dedico a contar historietas. Ahí voy:




Nos sentamos en el suelo, en un círculo alrededor de la hogera encendida con leña del gran árbol, el doctor Illness no hacía más que arrojar plantas arcanas al fuego antes de sentarse junto a mister Smalltown que babeaba y gruñia atado en el suelo. De las grandes llamas surgían humaredas de colores y ambas configuraban juntas curiosas figuras.

Quizá por el humo o quizá por las grandes jarras de bebida espumosa que los habitantes de la tribu nos dieron esa noche, comenzamos a sumergirnos en una especie de trance, estaba casi durmiéndome cuando una gran figura apareció sobre las llamas mirándome, me costaba apartar la mirada de sus ojos, pero pude observar como mis compañeros tenía también la mirada fija, imaginé que estaban también viendo algo.

Me habló sin mover prácticamente los labios, me describió el combate de los astros, del tiempo que circulando al revés, del sol fusionandose con la luna, y de la llave para alcanzar el centro del universo.

Alargué mi mano para tomar la llave, aunque no apartaba los ojos de ella, podía ver como Janto también levantaba la mano, y podía escuchar como el bajito de Smalltown gruñia cada vez más fuerte en el suelo.

Repentinamente una nueva presencia surgió de entre las llamas desaciendo la anterior y a su llave la fuerza con la que irrumpió nos mostraron que lo anterior no era más que una ilusión. Esta vez, la presencia habló con fuerza, y acento andaluz, una sola palabra que despejó nuestras menes, hizo desaparecer las luces y los colores y arrancó un grito desesperado de Smalltown.

lunes, 22 de octubre de 2007

Aventuras en la isla (Quinta parte)

Al final la apariencia de un proyecto depende casi completamente de los ojos con que se mira. El día a día de este proyecto en el que me han asignado (repentinamente) no pasaría de ser algo corriente. Pero nos hemos dejado llevar y lo hemos magnificado todo ¡Cuantas cosas pueden pasar en un proyecto cuando se está "demasiado" encima! Todo se magnifica, y puedes pasarte horas o toda la vida hablando de anécdotas. Ahora, la situación es como una tertulia de fútbol: si pones a tres o más personas para revisar lo mismo, pueden estar ocupados hablando todo el tiempo que quieran, sin avanzar ni concluir nada. Mientras tanto, para no dejar el blog inactivo, sigo contando una historiera que se me va ocurriendo:




Abrí los ojos. Había estado durmiendo... ¿cuánto tiempo? ¡Había dejado solos a mi gente!... Ellos no estaban allí ahora conmigo... ¿Qué habría ocurrido?

Intenté despejar mi mente, sin duda el efecto de las drogas curativas había tenido extrañas reacciones secundarias en mi, al menos pude observar como los tatuajes rituales sí habían desaparecido de mi cuerpo.

Los acontecimientos se habían precipitado las últimas horas.

Al reencontrarnos con nuestras compañeras, descubrimos que Marona la Matriarca había empleado toda su magia destructiva contra Rose, de alguna forma su espíritu se había fragmentado, su habitual fuerza, que la hacían ideal para estas duras misiones la había abandonado por completo, ese pedazo de ella había salido fuera, había quedado convertida en un osito mimosín, esquiva con nosotros y casi sin habla.

Era urgente la llegada de otro de nuestro compañeros de batallas, el doctor Illness, uno de los mejores especialistas médicos que he conocido (ríete del doctor house), y además sabía combinar y trabajar contra los efectos de las magias (que todo el mundo sabe que no existen pero míranos a nosotros) Habíamos llamado a Illness en cuanto notamos que el Gran Hechicero estaba contra nosotros, pero la cosa que complicaba sabiendo que los dos chamanes estaban en nuestra contra...

Cuando vimos el hidroavión pensábamos que se trataba de nuestro viejo amigo el doctor, pero nos extrañamos cuando quien apareció fue Mister Smalltown, el mecenas patrocinador de nuestro viaje. Fue sorprendente verlo, pero más sorprendente fue comprobar que de alguna forma no era él. Desde el primer instante pareció sabotear al equipo ¿qué le pasaba a este hombre? ¡siempre había estado en el papel que se supone de cualquier mecenas! Pagando las facturas y esperando pacientemente nuestro regreso para saber de nuestras aventuras.

Por suerte pronto llegó el doctor Illness que comprendió de forma instantánea y al completo la situación. Rose con el espíritu corrompido y todos medio poseidos por los tatuajes rituales... ¿y qué había ocurrido con mister Smalltown? ¿qué había propiciado el extraño cambio? ¿qué se había introducido dentro de él? Illness preparó un potente antídoto con todo lo que fue capaz de ponerle y yo fui voluntario para tomar la pócima.

Por lo poco que puedo apreciar ahora, parece que ha funcionado...

viernes, 19 de octubre de 2007

Algún día me reiré de todo esto

Mientras que intento aparentar con mis clientes de antes que me sigo estoy ocupando de sus proyectos y en el fondo desconozco cómo está el estado de algunos de los temas en marcha, mientas que la próxima semana hay varias asitencias planificadas y no he podido asegurarme de que está todo preparado, o los temas que están cuartos o quintos en orden, no los estoy atendiendo... mientras tanto, pienso que algún día me reiré de todo esto.

De todas formas es curioso, porque en reuniones, supuestamente tensas en este cliente, yo mantengo absolutamente la calma, es una despreocupación como de "esto no va conmigo", que sin embargo va muy bien para estas situaciones. Al contrario de mi otro proyecto, donde estoy más metido, y dónde con comentarios de ese estilo saltaría y me cuesta más mantenerme reflexivo.

jueves, 18 de octubre de 2007

¡¡Como son de lloricas!!

Lo peor de mi situación actual es que cuando esto se acabe (si alguna vez se acaba) voy a tener un follón en mis otros proyectos que no sé cómo voy a recuperarlos...

La semana próxima también voy a estar los cinco días. El follón que me han montado hoy porque mi compañera no está aquí (tenía visita en el médico) ha sido alucinante. Además el próximo martes tendrá reunión importante aquí el director del área comercial. Aunque estaba pensando en venir martes noche o miércoles mañana... estaré el lunes... o se puede montar.

¿Cuando llegue nuestros gran director le obligarán a quedarse cinco días a la semana?
¿Podremos volver a tener vida propia algún días? ¿Ir al médico?
¿Cuántas personas hay que venirse aquí para cargar unas decenas de contenidos en un portal? ¿Cuarenta, una por contenido? ¿Por qué no desplazamos a todas las sedes de la empresa con todo el personal, familias y señoras de la limpieza?... eso sí que sería apostar por el cliente.