
Estando en un cliente, en una reunión de la habituales en mis proyectos, interrumpió en la sala la Teniente de Alcalde que simplemente acudía allí a sentarse a trabajar (bueno, si en el ayuntamiento escasean los despachos, qué le vamos a hacer). Lo sorprendente es que la señora acudía con su hijo (si es por facilitar la integración de vida familiar y laboral, también lo entiendo), el chaval, con 6 años (foto tomada con el móvil) era un terremoto, no paró. La persona con la que estaba reunido y yo, tuvimos que bajarnos a un bar a continuar la reunión.
Nos bebimos una pepsi normal (yo) y una ligth (ella), aunque yo soy de Coca-Cola no me importa. ¡Qué curioso! En un bar pides una Coca-Cola y si no tienen te ponen una Pepsi.