Envuelto en el cuento de nunca acabar me siento inspirado para escribir esta historia que al igual que la realidad no se sabe muy bien cómo va a continuar y mucho menos a terminar.
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Todo pareció haberse calmado, pero de pronto comencé a notar como los tatuajes rituales volvían a extenderse por mi cuerpo, en capítulos anteriores me habían abandonado, pero ahora avanzaban por mi piel. Surgiendo desde abajo del final de la espalda.
Todos notamos como las magias negras y moradas de la isla estaba intentando adueñarse de nosotros, así que nos pusimos en pié y nos dirigimos hacia la cabaña del gran hechicero. Lamentáblemente tuvimos que dejar a nuestro mecenas en el suelo, ya que aunque parecía que los extraños demonios le habían abandonado no acabábamos de estar seguros... ¿y quien quiere que le tiren un escupitajo en la cara o le calienten el trasero?
Estaba comenzando a soplar un fuerte viento, en unos minutos el cielo se cubrió de nubes muy oscuras y comenzó a llover. Por un momento pensamos en detenernos, pero debíamos seguir. Las nubes comenzaron a girar, formando un remolino, retorciéndose comenzaron a tomar forma, apareciendo la gran figura que antes había visto sobre las llamas, aquella que apareció en primer lugar.
Avanzar más era imposible debido al fuerte viento y la lluvia que nos obligaba a sujetarnos de cualquier saliente y a cerar los ojos. No solo era lluvia lo que caía sobre nosotros, también llegaba hasta nosotros agua marina. Podiamos diferenciarla por su sabor salado, ya que con el viento y la fuerza del agua era imposible evitar que entrara por nuestra nariz o boca. Aún encontrándonos lejos de la costa, el oleaje golpeaba con tanta fuerza o el viento arrastraba tanto el agua que la hacía llegar hasta nosotros ¿qué podía haber pasado con la zona más baja? ¿qué habría pasado con los habitantes de la tribu de la zona más baja?... de todas formas eran preguntas que no podía parar a hacerme en ese momento.
En el lugar donde estábamos, podíamos distinguir como el gran hechicero y la gran matrona unían sus manos, ellos habían invocado esa presencia que veíamos sobre las nubes. Y ahora no sabíamos lo que podría llegar a ocurrir con tanta agua. Intentamos descender de nuevo, en nuestro equipo había material de sobra para evitar cualquier catástrofe, estábamos incluso preparados ante un eventual hundimiento de la isla, pero primero deberíamos intentar frenar esta extraña tempestad.
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lunes, 29 de octubre de 2007
jueves, 25 de octubre de 2007
Una mala comedia (Segunda parte)
A ver si escribir guiones se me da mejor que mi trabajo actual:
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Escena: Aparece la oficina anterior con dos de los empleados externos (Jose y Miguel) trabajando.
Entra otro empleado externo (se distingue por la ropa), pero de mayor edad, elegante, con barba corta y siempre con el móvil en la mano (Es el Sr.Comercial). En todo momento, si no se está dirigiendo a alguno de los personajes presentes debe estar hablando por el móvil y a veces las dos cosas.
Sr.Comercial: (a los empleados) Hoy tenemos la visita de nuestro Sr Director al Sr. Consejero...
Los empleados asienten y continúan con su trabajo.
El Sr.Comercial sale de la sala y con un efecto de luces y el empleado despistado abuelete1 levantandose y sentándose muchas veces se simula que pasan las horas.
Entran el Sr.Comercial y el Sr.Director General (Sr.DirGral) en la sala hablando (a la vez que acaba el juego de lueces).
Al oir la voz del Sr.Comercial los dos empleados se giran, se levantan y se acercan a la puerta. En ese momento Abuelete1 está levantado. También se dirige a la puerta uno de los responsables de la oficina (se sabe que es responsable porque es calvo y tiene cara de mala leche) [Nota del autor: si a la hora de representar la obra no se encuentra un calvo de cara de mala leche que al verlo quede claro que es "medio-jefe", se podrá añadir una frase en la escena introductoria donde el calvo de mala leche pida explicaciones al empleado Jose sobre algo superfluo]
SrComercial: (mientras caminan) ... y entonces venderemos la fase 4 del proyecto mientras acabamos de ejecutar la fase 3...
Medio-jefe: (que ha llegado a su altura) Hola
SrComercial: Te presento a nuestro Director General...
Medio-jefe: (mientras se estrechan la mano) Encantado
SrDirGral: Igualmente
(Jose primero y después Miguel llegan a la altura de donde se han parado)
SrComercial: (mientras SrDirGral estrecha la mano) Te presento a Jose, es la persona contratada aquí para llevar los proyecto
Miguel: (estrechando la mano del SrDirGral) Hola
SrDirGral: Hola, Miguel (esta vez no hay presentación del SrComercial porque Miguel y el DrDirGral se conocían desde hace tiempo, debe quedar claro en el saludo)
(Mientras los saludos de los demás Abuelete1 se ha puesto al lado y ahora también estrecha la mano del DrDirGral, pero nadie le presenta, porque nadie tiene claro quien es)
Abuelete: Yo... yo conozco a tu padre
SrDirGral: ¿Pero usted es de aquí?
Abuelete: Yo sí ¿tú no?
SrDirGral: Yo no
Abuelete: Pues yo creo que conozco a tu padre... tú tienes padre
(Jose y Miguel se miran con cara entr atónita y divertida)
Miguel: (por lo bajito) un poco más y lo llama hijo de puta
Entre las risas y aplausos del público se apagan las luces y se cambia el escenario para la siguiente escena.
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Escena: Aparece la oficina anterior con dos de los empleados externos (Jose y Miguel) trabajando.
Entra otro empleado externo (se distingue por la ropa), pero de mayor edad, elegante, con barba corta y siempre con el móvil en la mano (Es el Sr.Comercial). En todo momento, si no se está dirigiendo a alguno de los personajes presentes debe estar hablando por el móvil y a veces las dos cosas.
Sr.Comercial: (a los empleados) Hoy tenemos la visita de nuestro Sr Director al Sr. Consejero...
Los empleados asienten y continúan con su trabajo.
El Sr.Comercial sale de la sala y con un efecto de luces y el empleado despistado abuelete1 levantandose y sentándose muchas veces se simula que pasan las horas.
Entran el Sr.Comercial y el Sr.Director General (Sr.DirGral) en la sala hablando (a la vez que acaba el juego de lueces).
Al oir la voz del Sr.Comercial los dos empleados se giran, se levantan y se acercan a la puerta. En ese momento Abuelete1 está levantado. También se dirige a la puerta uno de los responsables de la oficina (se sabe que es responsable porque es calvo y tiene cara de mala leche) [Nota del autor: si a la hora de representar la obra no se encuentra un calvo de cara de mala leche que al verlo quede claro que es "medio-jefe", se podrá añadir una frase en la escena introductoria donde el calvo de mala leche pida explicaciones al empleado Jose sobre algo superfluo]
SrComercial: (mientras caminan) ... y entonces venderemos la fase 4 del proyecto mientras acabamos de ejecutar la fase 3...
Medio-jefe: (que ha llegado a su altura) Hola
SrComercial: Te presento a nuestro Director General...
Medio-jefe: (mientras se estrechan la mano) Encantado
SrDirGral: Igualmente
(Jose primero y después Miguel llegan a la altura de donde se han parado)
SrComercial: (mientras SrDirGral estrecha la mano) Te presento a Jose, es la persona contratada aquí para llevar los proyecto
Miguel: (estrechando la mano del SrDirGral) Hola
SrDirGral: Hola, Miguel (esta vez no hay presentación del SrComercial porque Miguel y el DrDirGral se conocían desde hace tiempo, debe quedar claro en el saludo)
(Mientras los saludos de los demás Abuelete1 se ha puesto al lado y ahora también estrecha la mano del DrDirGral, pero nadie le presenta, porque nadie tiene claro quien es)
Abuelete: Yo... yo conozco a tu padre
SrDirGral: ¿Pero usted es de aquí?
Abuelete: Yo sí ¿tú no?
SrDirGral: Yo no
Abuelete: Pues yo creo que conozco a tu padre... tú tienes padre
(Jose y Miguel se miran con cara entr atónita y divertida)
Miguel: (por lo bajito) un poco más y lo llama hijo de puta
Entre las risas y aplausos del público se apagan las luces y se cambia el escenario para la siguiente escena.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Una mala comedia
Como mi trabajo era serio, pero ahora ya no lo es, voy a intentar dedicar el blog a la comedia:
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Notas para el escenario:
Estamos en el centro tecnológico de una administración pública de tamaño medio, algo del tipo supramunicipal. Un lugar espacioso de techos altos, a pesar de ser un centro tecnológico no debe dar aspecto sofisticado. El escenario debe estar separado en dos partes, una en la que se ve a los trabajadores de la casa, allí debe equipos y aparatos de buen aspecto y todo con aspecto de oficina. En la otra parte todo debe estar más descuidado, con papeles encima de la mesa, equipos anticuados, muchos cables por el suelo. En esa zona estarán los trabajadores con traje (ellos y ellas) que serán de fuera pero estarán también en esa oficina, también habrán dos puestos para dos funcionarios mayores "despistados" que no se sabrá muy bien qué hacen, o directamente se sabrá que no tienen nada que hacer. En todo este lado las sillas deben ser muy viejas, sucias y claramente incómodas, si hay alguna rota mejor.
Escena Introductoria:
Vemos a los trabajadores externos muy afanados, un par de ellos apiñados en la misma mesa porque son varios de la misma empresa y no caben.
Cerca, en sus dos puestos, están los funcionarios "despistados", uno está hablando de asuntos personales por el móvil (toda la escena), el otro mira su pantalla y se levanta a mover papeles de vez en cuando.
Entra Simón, un trabajador de la empresa externa y saluda de forma muy amable a todos sus compañeros de la empresa externa, a alguno de los cuales no conocía personalmente.
(Este saludo nos sirve para conocer a los demás personajes de la obra)
También dirige un saludo en el mismo tono a todos los presentes y en especial al funcionario "despistado" (abuelete1) que tiene delante de la mesa en la que comienza a montar su portatil.
Simón: (tono muy amable) ¡Buenos días!
Abuelete1: ¡Buenos días!
Simón: (sigue con el mismo tono) ¡Voy a sentarme aquí en esta mesa!
Abuelete1: Muy bien hijo, mientras que no me quites mi sitio tú siéntate donde quieras
Simón: (continúa con tono amable) Solo la voy a ocupar esta semana
Abuelete1: Yo estaré el tiempo que me digan... es que no tengo nada que hacer
Simón: (su voz deja ver algo de vacilación) ah!
Abuelete1: Sí, porque llevo aquí ya un mes y medio, pero realmente no hago nada, no me han dicho nada que deba hacer.
Simón: (ya evita mirar al abuelete y solo está conectando su portatil) Bueno, pues yo estaré aquí sentado.
Abuelete1: Muy bien, y si quiere conversación pues me lo dice, que yo puedo hablar de todo... bueno menos de futbol...
(Mientras que el abuelete1 sigue hablando van bajando levemente las luces para que la gente aplauda)
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Notas para el escenario:
Estamos en el centro tecnológico de una administración pública de tamaño medio, algo del tipo supramunicipal. Un lugar espacioso de techos altos, a pesar de ser un centro tecnológico no debe dar aspecto sofisticado. El escenario debe estar separado en dos partes, una en la que se ve a los trabajadores de la casa, allí debe equipos y aparatos de buen aspecto y todo con aspecto de oficina. En la otra parte todo debe estar más descuidado, con papeles encima de la mesa, equipos anticuados, muchos cables por el suelo. En esa zona estarán los trabajadores con traje (ellos y ellas) que serán de fuera pero estarán también en esa oficina, también habrán dos puestos para dos funcionarios mayores "despistados" que no se sabrá muy bien qué hacen, o directamente se sabrá que no tienen nada que hacer. En todo este lado las sillas deben ser muy viejas, sucias y claramente incómodas, si hay alguna rota mejor.
Escena Introductoria:
Vemos a los trabajadores externos muy afanados, un par de ellos apiñados en la misma mesa porque son varios de la misma empresa y no caben.
Cerca, en sus dos puestos, están los funcionarios "despistados", uno está hablando de asuntos personales por el móvil (toda la escena), el otro mira su pantalla y se levanta a mover papeles de vez en cuando.
Entra Simón, un trabajador de la empresa externa y saluda de forma muy amable a todos sus compañeros de la empresa externa, a alguno de los cuales no conocía personalmente.
(Este saludo nos sirve para conocer a los demás personajes de la obra)
También dirige un saludo en el mismo tono a todos los presentes y en especial al funcionario "despistado" (abuelete1) que tiene delante de la mesa en la que comienza a montar su portatil.
Simón: (tono muy amable) ¡Buenos días!
Abuelete1: ¡Buenos días!
Simón: (sigue con el mismo tono) ¡Voy a sentarme aquí en esta mesa!
Abuelete1: Muy bien hijo, mientras que no me quites mi sitio tú siéntate donde quieras
Simón: (continúa con tono amable) Solo la voy a ocupar esta semana
Abuelete1: Yo estaré el tiempo que me digan... es que no tengo nada que hacer
Simón: (su voz deja ver algo de vacilación) ah!
Abuelete1: Sí, porque llevo aquí ya un mes y medio, pero realmente no hago nada, no me han dicho nada que deba hacer.
Simón: (ya evita mirar al abuelete y solo está conectando su portatil) Bueno, pues yo estaré aquí sentado.
Abuelete1: Muy bien, y si quiere conversación pues me lo dice, que yo puedo hablar de todo... bueno menos de futbol...
(Mientras que el abuelete1 sigue hablando van bajando levemente las luces para que la gente aplauda)
martes, 23 de octubre de 2007
Aventuras en la isla (Sexta parte)
Aunque quería hacer un blog en el que relatar el día a día de mi trabajo (y lo conseguí durante dos años) ahora me dedico a contar historietas. Ahí voy:
Nos sentamos en el suelo, en un círculo alrededor de la hogera encendida con leña del gran árbol, el doctor Illness no hacía más que arrojar plantas arcanas al fuego antes de sentarse junto a mister Smalltown que babeaba y gruñia atado en el suelo. De las grandes llamas surgían humaredas de colores y ambas configuraban juntas curiosas figuras.
Quizá por el humo o quizá por las grandes jarras de bebida espumosa que los habitantes de la tribu nos dieron esa noche, comenzamos a sumergirnos en una especie de trance, estaba casi durmiéndome cuando una gran figura apareció sobre las llamas mirándome, me costaba apartar la mirada de sus ojos, pero pude observar como mis compañeros tenía también la mirada fija, imaginé que estaban también viendo algo.
Me habló sin mover prácticamente los labios, me describió el combate de los astros, del tiempo que circulando al revés, del sol fusionandose con la luna, y de la llave para alcanzar el centro del universo.
Alargué mi mano para tomar la llave, aunque no apartaba los ojos de ella, podía ver como Janto también levantaba la mano, y podía escuchar como el bajito de Smalltown gruñia cada vez más fuerte en el suelo.
Repentinamente una nueva presencia surgió de entre las llamas desaciendo la anterior y a su llave la fuerza con la que irrumpió nos mostraron que lo anterior no era más que una ilusión. Esta vez, la presencia habló con fuerza, y acento andaluz, una sola palabra que despejó nuestras menes, hizo desaparecer las luces y los colores y arrancó un grito desesperado de Smalltown.
Nos sentamos en el suelo, en un círculo alrededor de la hogera encendida con leña del gran árbol, el doctor Illness no hacía más que arrojar plantas arcanas al fuego antes de sentarse junto a mister Smalltown que babeaba y gruñia atado en el suelo. De las grandes llamas surgían humaredas de colores y ambas configuraban juntas curiosas figuras.
Quizá por el humo o quizá por las grandes jarras de bebida espumosa que los habitantes de la tribu nos dieron esa noche, comenzamos a sumergirnos en una especie de trance, estaba casi durmiéndome cuando una gran figura apareció sobre las llamas mirándome, me costaba apartar la mirada de sus ojos, pero pude observar como mis compañeros tenía también la mirada fija, imaginé que estaban también viendo algo.
Me habló sin mover prácticamente los labios, me describió el combate de los astros, del tiempo que circulando al revés, del sol fusionandose con la luna, y de la llave para alcanzar el centro del universo.
Alargué mi mano para tomar la llave, aunque no apartaba los ojos de ella, podía ver como Janto también levantaba la mano, y podía escuchar como el bajito de Smalltown gruñia cada vez más fuerte en el suelo.
Repentinamente una nueva presencia surgió de entre las llamas desaciendo la anterior y a su llave la fuerza con la que irrumpió nos mostraron que lo anterior no era más que una ilusión. Esta vez, la presencia habló con fuerza, y acento andaluz, una sola palabra que despejó nuestras menes, hizo desaparecer las luces y los colores y arrancó un grito desesperado de Smalltown.
lunes, 22 de octubre de 2007
Aventuras en la isla (Quinta parte)
Al final la apariencia de un proyecto depende casi completamente de los ojos con que se mira. El día a día de este proyecto en el que me han asignado (repentinamente) no pasaría de ser algo corriente. Pero nos hemos dejado llevar y lo hemos magnificado todo ¡Cuantas cosas pueden pasar en un proyecto cuando se está "demasiado" encima! Todo se magnifica, y puedes pasarte horas o toda la vida hablando de anécdotas. Ahora, la situación es como una tertulia de fútbol: si pones a tres o más personas para revisar lo mismo, pueden estar ocupados hablando todo el tiempo que quieran, sin avanzar ni concluir nada. Mientras tanto, para no dejar el blog inactivo, sigo contando una historiera que se me va ocurriendo:
Abrí los ojos. Había estado durmiendo... ¿cuánto tiempo? ¡Había dejado solos a mi gente!... Ellos no estaban allí ahora conmigo... ¿Qué habría ocurrido?
Intenté despejar mi mente, sin duda el efecto de las drogas curativas había tenido extrañas reacciones secundarias en mi, al menos pude observar como los tatuajes rituales sí habían desaparecido de mi cuerpo.
Los acontecimientos se habían precipitado las últimas horas.
Al reencontrarnos con nuestras compañeras, descubrimos que Marona la Matriarca había empleado toda su magia destructiva contra Rose, de alguna forma su espíritu se había fragmentado, su habitual fuerza, que la hacían ideal para estas duras misiones la había abandonado por completo, ese pedazo de ella había salido fuera, había quedado convertida en un osito mimosín, esquiva con nosotros y casi sin habla.
Era urgente la llegada de otro de nuestro compañeros de batallas, el doctor Illness, uno de los mejores especialistas médicos que he conocido (ríete del doctor house), y además sabía combinar y trabajar contra los efectos de las magias (que todo el mundo sabe que no existen pero míranos a nosotros) Habíamos llamado a Illness en cuanto notamos que el Gran Hechicero estaba contra nosotros, pero la cosa que complicaba sabiendo que los dos chamanes estaban en nuestra contra...
Cuando vimos el hidroavión pensábamos que se trataba de nuestro viejo amigo el doctor, pero nos extrañamos cuando quien apareció fue Mister Smalltown, el mecenas patrocinador de nuestro viaje. Fue sorprendente verlo, pero más sorprendente fue comprobar que de alguna forma no era él. Desde el primer instante pareció sabotear al equipo ¿qué le pasaba a este hombre? ¡siempre había estado en el papel que se supone de cualquier mecenas! Pagando las facturas y esperando pacientemente nuestro regreso para saber de nuestras aventuras.
Por suerte pronto llegó el doctor Illness que comprendió de forma instantánea y al completo la situación. Rose con el espíritu corrompido y todos medio poseidos por los tatuajes rituales... ¿y qué había ocurrido con mister Smalltown? ¿qué había propiciado el extraño cambio? ¿qué se había introducido dentro de él? Illness preparó un potente antídoto con todo lo que fue capaz de ponerle y yo fui voluntario para tomar la pócima.
Por lo poco que puedo apreciar ahora, parece que ha funcionado...
Abrí los ojos. Había estado durmiendo... ¿cuánto tiempo? ¡Había dejado solos a mi gente!... Ellos no estaban allí ahora conmigo... ¿Qué habría ocurrido?
Intenté despejar mi mente, sin duda el efecto de las drogas curativas había tenido extrañas reacciones secundarias en mi, al menos pude observar como los tatuajes rituales sí habían desaparecido de mi cuerpo.
Los acontecimientos se habían precipitado las últimas horas.
Al reencontrarnos con nuestras compañeras, descubrimos que Marona la Matriarca había empleado toda su magia destructiva contra Rose, de alguna forma su espíritu se había fragmentado, su habitual fuerza, que la hacían ideal para estas duras misiones la había abandonado por completo, ese pedazo de ella había salido fuera, había quedado convertida en un osito mimosín, esquiva con nosotros y casi sin habla.
Era urgente la llegada de otro de nuestro compañeros de batallas, el doctor Illness, uno de los mejores especialistas médicos que he conocido (ríete del doctor house), y además sabía combinar y trabajar contra los efectos de las magias (que todo el mundo sabe que no existen pero míranos a nosotros) Habíamos llamado a Illness en cuanto notamos que el Gran Hechicero estaba contra nosotros, pero la cosa que complicaba sabiendo que los dos chamanes estaban en nuestra contra...
Cuando vimos el hidroavión pensábamos que se trataba de nuestro viejo amigo el doctor, pero nos extrañamos cuando quien apareció fue Mister Smalltown, el mecenas patrocinador de nuestro viaje. Fue sorprendente verlo, pero más sorprendente fue comprobar que de alguna forma no era él. Desde el primer instante pareció sabotear al equipo ¿qué le pasaba a este hombre? ¡siempre había estado en el papel que se supone de cualquier mecenas! Pagando las facturas y esperando pacientemente nuestro regreso para saber de nuestras aventuras.
Por suerte pronto llegó el doctor Illness que comprendió de forma instantánea y al completo la situación. Rose con el espíritu corrompido y todos medio poseidos por los tatuajes rituales... ¿y qué había ocurrido con mister Smalltown? ¿qué había propiciado el extraño cambio? ¿qué se había introducido dentro de él? Illness preparó un potente antídoto con todo lo que fue capaz de ponerle y yo fui voluntario para tomar la pócima.
Por lo poco que puedo apreciar ahora, parece que ha funcionado...
miércoles, 17 de octubre de 2007
Aventuras en la isla (Tercera parte)
Aunque no lo parezca, este es un blog en el que relato diariamente mis experiencias laborales. Un saludo a todos.
Avanzamos por entre las ramas, andando por las plataformas construidas en los alto del árbol, todo el equipo junto, cuidándonos las espaldas. Llegamos a la línea roja que solo permitía cruzar a las mujeres, y Rose y Ter-se-aja la cruzaron y continuaron por una gran escalera tallada en una de las ramas.
Observamos como subían, cada vez más ocultas entre las ramas hasta que dejamos de verlas y oirlas. Cruzar la línea hubiera resultado fatal para nosotros, así que simplemente nos quedamos allí esperando.
Los primeros sonidos que nos alertaron parecían como de pasos ligeros unidos al de un cuerpo pesado rozando contra la madera, enseguida apareció por detrás nuestros apartando las ramas, un enorme insecto, con en aspecto de cienpies de gruesas patas. El cuerpo amarillento parecía estar formado por gruesos sacos unidos entre sí. y sus patas no eran menores de un brazo humano musculoso. Podía levantarse sobre la parte trasera de su cuerpo. La criatura debía medir uno quince metros (aunque no me estuve quieto el tiempo suficiente para medirla) y levantaba una parte de unos cinco, bastante por encima de mi fornido amigo.
Se acercó muy rápido hacia nosotros, Janto se colocó delante de mi, esperando al bicho, él era quien llevaba las armas y quien había sido entrenado para defendernos, además siempre estaba presumiendo de lo fácil que se integraba entre los miembros de la tribu. Sin embargo el insecto casi se lo zampa del primer mordisco. En aquel momento no sabía si le había arrancado algo, pero sin pensarlo dos veces comencé a darle en lo que pensaba que era su cabeza con mi zapato hasta que dejó de incordiarnos y se volvió a esconder entre las ramas.
No habíamos acabado con él, pero al menos seguíamos vivos, una suerte para Janto al cual vi peligrar seriamente. Sí que fue una clara advertencia para nosotros. Sin duda cuando volvieran nuestra compañeras (si volvían), podríamos preparar un plan que nos garantizara librarnos de cualquier monstruo y salvar nuestras almas del poder del Gran Hechicero.
Avanzamos por entre las ramas, andando por las plataformas construidas en los alto del árbol, todo el equipo junto, cuidándonos las espaldas. Llegamos a la línea roja que solo permitía cruzar a las mujeres, y Rose y Ter-se-aja la cruzaron y continuaron por una gran escalera tallada en una de las ramas.
Observamos como subían, cada vez más ocultas entre las ramas hasta que dejamos de verlas y oirlas. Cruzar la línea hubiera resultado fatal para nosotros, así que simplemente nos quedamos allí esperando.
Los primeros sonidos que nos alertaron parecían como de pasos ligeros unidos al de un cuerpo pesado rozando contra la madera, enseguida apareció por detrás nuestros apartando las ramas, un enorme insecto, con en aspecto de cienpies de gruesas patas. El cuerpo amarillento parecía estar formado por gruesos sacos unidos entre sí. y sus patas no eran menores de un brazo humano musculoso. Podía levantarse sobre la parte trasera de su cuerpo. La criatura debía medir uno quince metros (aunque no me estuve quieto el tiempo suficiente para medirla) y levantaba una parte de unos cinco, bastante por encima de mi fornido amigo.
Se acercó muy rápido hacia nosotros, Janto se colocó delante de mi, esperando al bicho, él era quien llevaba las armas y quien había sido entrenado para defendernos, además siempre estaba presumiendo de lo fácil que se integraba entre los miembros de la tribu. Sin embargo el insecto casi se lo zampa del primer mordisco. En aquel momento no sabía si le había arrancado algo, pero sin pensarlo dos veces comencé a darle en lo que pensaba que era su cabeza con mi zapato hasta que dejó de incordiarnos y se volvió a esconder entre las ramas.
No habíamos acabado con él, pero al menos seguíamos vivos, una suerte para Janto al cual vi peligrar seriamente. Sí que fue una clara advertencia para nosotros. Sin duda cuando volvieran nuestra compañeras (si volvían), podríamos preparar un plan que nos garantizara librarnos de cualquier monstruo y salvar nuestras almas del poder del Gran Hechicero.
martes, 16 de octubre de 2007
Aventuras en la isla (Segunda parte)
Como mi empresa ha decidido que no me dedique a lo que hasta ahora era mi trabajo habitual, y ahora simplemente dejo que vean mi preciosa cara, asiento con tranquilidad y sonrisa de buda a lo que dice mi compañero, miro lo que otros han mirado y vuelbo a preguntar lo que ya me han contestado... pues no puedo seguir con este blog. He decidio contar una historia fantástica.
Allí voy con la segunda parte, pero debo advertir que como no he releido la primera puede haber inconsistencias.
Aún no había comenzado a amanecer cuando los sonidos de los primeros en despertar dieron vida a nuestro campamento. Instalados en la cueva que la tribu nos había cedido como parte de sus costumbres de bienvenida costaba ver los rayos del sol, pero por las indicaciones de nuestros relojes no había duda de que era el momento de ponerse en camino.
Hoy volveríamos a encontrarnos con el gran hechicero, había solicitado nuestra presencia, y a pesar de que el jefe de la tribu había quedado encargado de "acompañarnos" hasta la cueva superior, no costaba descubrir que tenía otras formas de controlar nuestros movimientos. A pesar de la penumbra, no era dificil percibir las pequeñas criaturas-ojo que vigilaban nuestros movimientos.
El jefe del poblado era un personaje curioso, por lo estraño de su apariencia, y por su carencia total de aspecto de líder, sin duda se trataba de un títere en manos del Gran Hechicero y de Marona la Matriarca, solo una sombra de lo que algún día fue antes de consumirse por los efectos de la magia mental.
De nuevo, aunque acudimos toda la expedición, solo pudimos pasar en presencia del hechicero Janto y yo. Nos sorprendió la brevedad del encuentro, ya que entre las habituales frases invocando al magia y antiguas deidades solo conocidas por él, nos invitó a un desayuno.
Aunque dabamos por seguro que mientras estuvieramos en el poblado, protegidos por la imagen de la gran TeEse no intentaría comernos para recoger nuestros espíritu, deberíamos haber estado más atentos y no caer en esa ingenua trampa, ya que en cuanto probamos las infusiones calientes, caimos presa de un temblor incontrolable, y casi a punto de desmayarme pude ver como nuestros brazos y piernas se cubrían con los tatuajes que nos marcaban como sus presas.
Despertamos tan solo unos minutos después, pero las marcas eran totales en nuestro cuerpo. De momento podríamos seguir manteniendo la libertad de movimiento, pero los tatuajes pronto podrían dejarnos a su merced.
Teniamos por lo tanto que intentar frenar esta mágia, para ello decidimos acudir a ver a Marona la Matriarca, que sabíamos que también tenía interés en vernos, sobretodo a Ter-se-aja ya que estaba interesada en conocer qué habíamos encontrado de valor entre los desheredados de su propio pueblo. Habían llegado a nosotros comentarios de que la Matriarca lo era en sentido literal, ya que ella era la madre física de todos los habitantes de la tribu, excepto de aquellos que formaban la capa más degradada del poblado.
Recorrimos la distancia que separaba la rocosa zona de las cuevas de la planicie donde se encontraba el gran árbol en el que vivía la Matriarca. A él había que subir utilizando unas lianas que funcionaban mediante algo parecido a un juego de poleas. Era el gran árbol sagrado, del que nacían todos los habitantes de la tribu.
¿Qué aventuras deparará a nuestros exploradores esta cita?
Lo veremos en el próximo capítulos
Allí voy con la segunda parte, pero debo advertir que como no he releido la primera puede haber inconsistencias.
Aún no había comenzado a amanecer cuando los sonidos de los primeros en despertar dieron vida a nuestro campamento. Instalados en la cueva que la tribu nos había cedido como parte de sus costumbres de bienvenida costaba ver los rayos del sol, pero por las indicaciones de nuestros relojes no había duda de que era el momento de ponerse en camino.
Hoy volveríamos a encontrarnos con el gran hechicero, había solicitado nuestra presencia, y a pesar de que el jefe de la tribu había quedado encargado de "acompañarnos" hasta la cueva superior, no costaba descubrir que tenía otras formas de controlar nuestros movimientos. A pesar de la penumbra, no era dificil percibir las pequeñas criaturas-ojo que vigilaban nuestros movimientos.
El jefe del poblado era un personaje curioso, por lo estraño de su apariencia, y por su carencia total de aspecto de líder, sin duda se trataba de un títere en manos del Gran Hechicero y de Marona la Matriarca, solo una sombra de lo que algún día fue antes de consumirse por los efectos de la magia mental.
De nuevo, aunque acudimos toda la expedición, solo pudimos pasar en presencia del hechicero Janto y yo. Nos sorprendió la brevedad del encuentro, ya que entre las habituales frases invocando al magia y antiguas deidades solo conocidas por él, nos invitó a un desayuno.
Aunque dabamos por seguro que mientras estuvieramos en el poblado, protegidos por la imagen de la gran TeEse no intentaría comernos para recoger nuestros espíritu, deberíamos haber estado más atentos y no caer en esa ingenua trampa, ya que en cuanto probamos las infusiones calientes, caimos presa de un temblor incontrolable, y casi a punto de desmayarme pude ver como nuestros brazos y piernas se cubrían con los tatuajes que nos marcaban como sus presas.
Despertamos tan solo unos minutos después, pero las marcas eran totales en nuestro cuerpo. De momento podríamos seguir manteniendo la libertad de movimiento, pero los tatuajes pronto podrían dejarnos a su merced.
Teniamos por lo tanto que intentar frenar esta mágia, para ello decidimos acudir a ver a Marona la Matriarca, que sabíamos que también tenía interés en vernos, sobretodo a Ter-se-aja ya que estaba interesada en conocer qué habíamos encontrado de valor entre los desheredados de su propio pueblo. Habían llegado a nosotros comentarios de que la Matriarca lo era en sentido literal, ya que ella era la madre física de todos los habitantes de la tribu, excepto de aquellos que formaban la capa más degradada del poblado.
Recorrimos la distancia que separaba la rocosa zona de las cuevas de la planicie donde se encontraba el gran árbol en el que vivía la Matriarca. A él había que subir utilizando unas lianas que funcionaban mediante algo parecido a un juego de poleas. Era el gran árbol sagrado, del que nacían todos los habitantes de la tribu.
¿Qué aventuras deparará a nuestros exploradores esta cita?
Lo veremos en el próximo capítulos
lunes, 15 de octubre de 2007
Aventuras en la isla (Primera parte)
He decidido cambiar el objetivo del blog, a partir de ahora me voy a dedicar a contar historias de fantasías. Allá voy:
Tras un largo viaje llegue con toda mi expedición sana y salva a la isla de la que tanto habíamos hablado durante las últimas semanas... ¡cuántos planes! ¡cuántos esfuerzos empleados!... todo ello con la confianza de que no fueran en vano.
Cada uno de nosotros acudía desde un rincón del planeta, un equipo de expertos en diferentes campos del conocimiento y complementarios de cara a las aventuras que nos esperaban.
Yo fui el segundo en llegar, mi compañero local, un joven de una tribu de la isla más cercana, ya estaba esperándome. Janto, así es como se llama ese joven de piel morena y casi dos metros de estatura estaba acabando de desprecintar y montar los equipos, comprobé como no había perdido el tiempo.
Mientras repasábamos los planes, se unió a nosotros Rose, han sido muchas las aventuras que hemos pasado los tres, viendola por fin allí delante de nosotros la abrazamos contentos de verla y casi sin darle tiempo a dejar caer todas las bolsas de su equipaje. Mientras nos contaba los pormenores de sus últimos días hasta encontrarse con nosotros, observé las expresiones de su cara. Nunca dejan ver la dureza que puede llegar a tener esta mujer menuda... hasta que es demasiado tarde para quien se esté enfrentando a ella.
Ya estábamos los tres juntos y listos para esta tremenda aventura.
Janto nos presentó a la exploradora local que estará colaborando con nosotros. Nunca puedes estar completamente seguro de un explorador local, pero aquí las garantías eran más que razonables y a primera vista, esta joven, Ter-se-aja como se la conoce aquí.
Nuestro primer logro fue que nos recibiera el gran hechicero de la tribu local. No esperaba que lo consiguieramos tan pronto, pero parece ser que él también sentía curiosidad ante nuestra presencia. Tan pronto como nos vieron llegar nos ofrecieron una pequeña cueva en la misma zona donde ellos vivían y nos indicaron que cuando el sol alcanzara el punto más alto podíamos pasar a ver a su gran hechicero.
Aceptamos el ofrecimiento de la cueva que nos cedieron, ya que en principio no pensamos que nos fueran a comer y hubiera sido un desprecio. Se trata de una zona destinada a invitados, que se encuentra en un nivel por encima de otra estructura rocosa, también de cuevas, donde habitan los más desfavorecidos de entre esta tribu. Parece ser que hay un sistema de castas que marca grandes diferencias. Precisamente de esta casta "inferior" es de donde encontramos a Ter-se-aja y otros jóvenes dispuestos a ayudarnos.
El tiempo pasaba muy deprisa, y tanto Janto como yo, avanzamos por el camino que subía entre las rocas hasta alcanzar el nivel más alto donde se encontraba el gran hechicero. Es una lástima que Rose ni nuestra nueva colaboradora pudieran acompañarnos, pero ninguna mujer puede acudir a hablar con el gran hechicero.
Cuando llegamos a la entrada, apareció para recibirnos una extraña persona, era dificil apreciar su edad o si se trataba de un hombre o mujer, podía ser un joven marcado con arrugas como si hubiera envejecido demasiado deprisa. Nos habló para que pasáramos, con una voz andrógina y carente de expresión.
Avanzamos dentro de la cabaña de madera sujeta entre los salientes. Dudamos un momento mientras nuestros ojos se acostumbraban a la oscuridad, introducimos nuestras manos en los cuencos con agua y perejil, como señal de purificación y nos sentamos frente al hechicero.
Permanecimos un rato en silencio, hasta que comenzó a hablarnos, agitó una rama, lanzó unos huesos frente a nosotros, y se acercó a escrutarlos. Sentados en el suelo, vimos como él permanecía en cuclillas, mirando fijamente los huesos, delante de nosotros. Cuando se volvió a sentar nos habló de los malos augurios que veía en los huesos. Yo, como conocedor de la importancia de evitar desde el comienzo el poder de las superticiones, le hablé de que por el contrario, que tanto la forma de las nubes como el vuelo de los pájaros a nuestra llegada, había sido signo de buena suerte y felicidad.
No es que crea, en absoluto, en símbolos de malos o buenos augurios, pero mi equipo está suficientemente preparado para alcanzar nuestro objetivo sin ninguna pérdida. Todos nos las hemos vistos en casos peores.
Dejamos al gran hechicero, el día ya terminaba, y estábamos invitados a una fiesta donde podríamos saborear la comida y bebidas locales, cosa que siempre a interesado especialmente a Janto.
Aún no habían hecho más que comenzar nuestras aventuras, ya veríamos que es lo que nos esperaba al día siguiente.
Tras un largo viaje llegue con toda mi expedición sana y salva a la isla de la que tanto habíamos hablado durante las últimas semanas... ¡cuántos planes! ¡cuántos esfuerzos empleados!... todo ello con la confianza de que no fueran en vano.
Cada uno de nosotros acudía desde un rincón del planeta, un equipo de expertos en diferentes campos del conocimiento y complementarios de cara a las aventuras que nos esperaban.
Yo fui el segundo en llegar, mi compañero local, un joven de una tribu de la isla más cercana, ya estaba esperándome. Janto, así es como se llama ese joven de piel morena y casi dos metros de estatura estaba acabando de desprecintar y montar los equipos, comprobé como no había perdido el tiempo.
Mientras repasábamos los planes, se unió a nosotros Rose, han sido muchas las aventuras que hemos pasado los tres, viendola por fin allí delante de nosotros la abrazamos contentos de verla y casi sin darle tiempo a dejar caer todas las bolsas de su equipaje. Mientras nos contaba los pormenores de sus últimos días hasta encontrarse con nosotros, observé las expresiones de su cara. Nunca dejan ver la dureza que puede llegar a tener esta mujer menuda... hasta que es demasiado tarde para quien se esté enfrentando a ella.
Ya estábamos los tres juntos y listos para esta tremenda aventura.
Janto nos presentó a la exploradora local que estará colaborando con nosotros. Nunca puedes estar completamente seguro de un explorador local, pero aquí las garantías eran más que razonables y a primera vista, esta joven, Ter-se-aja como se la conoce aquí.
Nuestro primer logro fue que nos recibiera el gran hechicero de la tribu local. No esperaba que lo consiguieramos tan pronto, pero parece ser que él también sentía curiosidad ante nuestra presencia. Tan pronto como nos vieron llegar nos ofrecieron una pequeña cueva en la misma zona donde ellos vivían y nos indicaron que cuando el sol alcanzara el punto más alto podíamos pasar a ver a su gran hechicero.
Aceptamos el ofrecimiento de la cueva que nos cedieron, ya que en principio no pensamos que nos fueran a comer y hubiera sido un desprecio. Se trata de una zona destinada a invitados, que se encuentra en un nivel por encima de otra estructura rocosa, también de cuevas, donde habitan los más desfavorecidos de entre esta tribu. Parece ser que hay un sistema de castas que marca grandes diferencias. Precisamente de esta casta "inferior" es de donde encontramos a Ter-se-aja y otros jóvenes dispuestos a ayudarnos.
El tiempo pasaba muy deprisa, y tanto Janto como yo, avanzamos por el camino que subía entre las rocas hasta alcanzar el nivel más alto donde se encontraba el gran hechicero. Es una lástima que Rose ni nuestra nueva colaboradora pudieran acompañarnos, pero ninguna mujer puede acudir a hablar con el gran hechicero.
Cuando llegamos a la entrada, apareció para recibirnos una extraña persona, era dificil apreciar su edad o si se trataba de un hombre o mujer, podía ser un joven marcado con arrugas como si hubiera envejecido demasiado deprisa. Nos habló para que pasáramos, con una voz andrógina y carente de expresión.
Avanzamos dentro de la cabaña de madera sujeta entre los salientes. Dudamos un momento mientras nuestros ojos se acostumbraban a la oscuridad, introducimos nuestras manos en los cuencos con agua y perejil, como señal de purificación y nos sentamos frente al hechicero.
Permanecimos un rato en silencio, hasta que comenzó a hablarnos, agitó una rama, lanzó unos huesos frente a nosotros, y se acercó a escrutarlos. Sentados en el suelo, vimos como él permanecía en cuclillas, mirando fijamente los huesos, delante de nosotros. Cuando se volvió a sentar nos habló de los malos augurios que veía en los huesos. Yo, como conocedor de la importancia de evitar desde el comienzo el poder de las superticiones, le hablé de que por el contrario, que tanto la forma de las nubes como el vuelo de los pájaros a nuestra llegada, había sido signo de buena suerte y felicidad.
No es que crea, en absoluto, en símbolos de malos o buenos augurios, pero mi equipo está suficientemente preparado para alcanzar nuestro objetivo sin ninguna pérdida. Todos nos las hemos vistos en casos peores.
Dejamos al gran hechicero, el día ya terminaba, y estábamos invitados a una fiesta donde podríamos saborear la comida y bebidas locales, cosa que siempre a interesado especialmente a Janto.
Aún no habían hecho más que comenzar nuestras aventuras, ya veríamos que es lo que nos esperaba al día siguiente.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Viajando con compañía
He acudido a una reunión, como el viaje es largo, he tenido que venir el día de antes, será toda la mañana del jueves de forma muy intensa.
Así que era una ocasión genial para venirme con mi mujer para que conozca la ciudad, y eso hemos hecho. Aprovechando los puntos de las compañías aéreas que premian la "fidelidad" (no la mía, sino la de mi empresa enviándome aquí una y otra vez) me acompaña mi pareja y hemos podido dedicar unas horas a visitar la ciudad.
Es un viaje relámpago y con trabajo, pero no deja de ser una escapadita.
Así que era una ocasión genial para venirme con mi mujer para que conozca la ciudad, y eso hemos hecho. Aprovechando los puntos de las compañías aéreas que premian la "fidelidad" (no la mía, sino la de mi empresa enviándome aquí una y otra vez) me acompaña mi pareja y hemos podido dedicar unas horas a visitar la ciudad.
Es un viaje relámpago y con trabajo, pero no deja de ser una escapadita.
viernes, 14 de septiembre de 2007
Sobre el inglés y los viajes
Ayer estuve en mi primera clase de inglés "in-company" (esto es para estrenarme en esa fabulosa manía de la gente importante de la empresa de mezclar palabros ingleses, recuerdo cuando entendía que un directivo de marketing preguntaba ¿quién es el "project killer"?, obviamente se refería al "project leader", pero es más fácil decir "jefe de proyecto")
Como en la primera clase no dejamos claro cuál sería el día siguiente, el profesor nos envía un mail:
Mi compañero, el más osado y seguro que el que más va a aprender en este curso le contesta:
¿Qué querría decir? ¿Lo habrá entendido el teacher?
Y esta tarde he dejado ya listos los billetes para la semana que viene, ya que mi mujer se viene conmigo a conocer la ciudad que tanto me ha torturado (iba a decir me ha dado por culo, pero eso no lo puede hacer una ciudad) durante el último año y medio.
Como en la primera clase no dejamos claro cuál sería el día siguiente, el profesor nos envía un mail:
Hey Guys,
Yes, 8am on Monday is fine.
See you then.
Mi compañero, el más osado y seguro que el que más va a aprender en este curso le contesta:
Ok
It´s algo fine for us
¿Qué querría decir? ¿Lo habrá entendido el teacher?
Y esta tarde he dejado ya listos los billetes para la semana que viene, ya que mi mujer se viene conmigo a conocer la ciudad que tanto me ha torturado (iba a decir me ha dado por culo, pero eso no lo puede hacer una ciudad) durante el último año y medio.
jueves, 30 de agosto de 2007
¿Qué pasó con la incidencia de mi portatil?
Desde enero, estoy pendiente de un problema que tuve con mi portatil, desde entonces estoy funcionando con otro, ya me imaginaba que lo que tenía pinta de provisional, podría ser para siempre. Hoy me he interesado y he llamado a ver qué ocurre. Me he encontrado con que a finales de marzo cerraron la incidencia a la espera de que llegara esa pieza... como estaba cerrada, probablemente nadie se habrá vuelto a acordar... ¿llegó esa pieza? ¿ya no existe?
Mientras tanto a este portatil que uso ahora le han empezado a salir algunos defectillos, por ejemplo una linea en la pantalla que quito, por consejo de un compañero, con una pequeña presión en los laterales.
Tras estar un rato largo al teléfono, me doy cuenta de que el cable se ha enrollado mucho y se ha quedado hecho una bola, ¿por qué se enreda tanto el cable del teléfono? Tomo algunas fotos de del mío y los teléfonos enredados que hay a mi alrededor...
Mientras tanto a este portatil que uso ahora le han empezado a salir algunos defectillos, por ejemplo una linea en la pantalla que quito, por consejo de un compañero, con una pequeña presión en los laterales.
Tras estar un rato largo al teléfono, me doy cuenta de que el cable se ha enrollado mucho y se ha quedado hecho una bola, ¿por qué se enreda tanto el cable del teléfono? Tomo algunas fotos de del mío y los teléfonos enredados que hay a mi alrededor...
miércoles, 22 de agosto de 2007
Algo simbólico del cambio
Ahora que ya estoy en la nueva red, utilizo el correo de la compañía que absorbió la mía y he ordenado mi mesa, he hecho un cambio en la personalización de la misma.
He quitado el cartelito que colgué hace tiempo en el que se describía el proceso de atención interna de incidencias. Era tan absurdo, un cachondo ejemplo de cuando una multinacional complica algo por su burocracia interna, que no puede resistir la tentación de dejarlo bien a la vista al lado del teléfono.

Y ha cambio he colgado, como gesto de gran peloteo el enorme cartel con el espíritu y valores de la compañia :)
He quitado el cartelito que colgué hace tiempo en el que se describía el proceso de atención interna de incidencias. Era tan absurdo, un cachondo ejemplo de cuando una multinacional complica algo por su burocracia interna, que no puede resistir la tentación de dejarlo bien a la vista al lado del teléfono.

Y ha cambio he colgado, como gesto de gran peloteo el enorme cartel con el espíritu y valores de la compañia :)
martes, 12 de junio de 2007
Jornada de comunicación interna vip
Comentario del martes 12 de junio de 2007:
Hoy he asistido a una jornada de comunicación interna, de las de "nivel", porque era con "invitación".
- El contenido era sorprendemente escaso, no sé muy bien para qué servía.
- Tenía momento "lúdico", fue en una escuela de conducción, dedicamos la tarde a ensayos de conducción en condiciones de lluvia, nieve, toma de curvas, etc. Esta parte sí que fue útil e interesante, pero por condiciones totalmente ajenas al trabajo.
En resumen, agradezco a la empresa que me invite a algo así, aunque laboralmente es perder el tiempo y personalmente supone llegar tardísimo a casa.
Hoy he asistido a una jornada de comunicación interna, de las de "nivel", porque era con "invitación".
- El contenido era sorprendemente escaso, no sé muy bien para qué servía.
- Tenía momento "lúdico", fue en una escuela de conducción, dedicamos la tarde a ensayos de conducción en condiciones de lluvia, nieve, toma de curvas, etc. Esta parte sí que fue útil e interesante, pero por condiciones totalmente ajenas al trabajo.
En resumen, agradezco a la empresa que me invite a algo así, aunque laboralmente es perder el tiempo y personalmente supone llegar tardísimo a casa.
viernes, 8 de junio de 2007
El susto de enviar un correo metiendo la pata
Comentario del viernes 8 de junio de 2007:
Dentro de los complicados procesos internos que tenemos, estoy dando muchas vueltas para conseguir arreglar el tema de la facturación de nuestros proveedores.
Hoy, alguien que no conozco me indica que no se pueden proceder al pago porque no están recepcionadas. Como yo le indico que no tengo acceso a la aplicación para hacerlo, le envía un mail a una compañera que sí conozco y tengo confianza y le dice:
Como hay bastantes más facturas, le escribo un mail a mi compañera y le digo:
Por favor, decepciónalas todas, pero en grande y de colores, para que se note que me cachondeo.
Cuando le doy a enviar, me doy cuenta de que el correo se lo envío a la primera persona, de la cual yo me cachondeo. ¡Qué susto! Y aunque quito el cable de red es demasiado tarde, el correo ha salido. Mira que es raro en mi el darme por el cachondeito, pues ¡toma! con metedura de para hasta la cintura.
Pero, cosas del exchange, al ponerle caducidad al correo, y dado que calculo que a estas horas de un viernes tarde no estará trabajando el mail no está entregado, realmente lo tacha y lo hace desaparecer. Lo pruebo y ¡es cierto! parece que no lo entrega... pero se me han pasado las ganas de este tipo de bromitas para mucho tiempo.
Dentro de los complicados procesos internos que tenemos, estoy dando muchas vueltas para conseguir arreglar el tema de la facturación de nuestros proveedores.
Hoy, alguien que no conozco me indica que no se pueden proceder al pago porque no están recepcionadas. Como yo le indico que no tengo acceso a la aplicación para hacerlo, le envía un mail a una compañera que sí conozco y tengo confianza y le dice:
¿puedes decepcionarlas?
Como hay bastantes más facturas, le escribo un mail a mi compañera y le digo:
Por favor, decepciónalas todas, pero en grande y de colores, para que se note que me cachondeo.
Cuando le doy a enviar, me doy cuenta de que el correo se lo envío a la primera persona, de la cual yo me cachondeo. ¡Qué susto! Y aunque quito el cable de red es demasiado tarde, el correo ha salido. Mira que es raro en mi el darme por el cachondeito, pues ¡toma! con metedura de para hasta la cintura.
Pero, cosas del exchange, al ponerle caducidad al correo, y dado que calculo que a estas horas de un viernes tarde no estará trabajando el mail no está entregado, realmente lo tacha y lo hace desaparecer. Lo pruebo y ¡es cierto! parece que no lo entrega... pero se me han pasado las ganas de este tipo de bromitas para mucho tiempo.
lunes, 21 de mayo de 2007
La revista mundial de mi empresa
Mi empresa tiene muchas publicaciones.
Hoy quería comentar sobre la que va destinada a todos los empleados del mundo, es nueva, lleva pocos números.
Me encantó el número de mayo, sobretodo por los comentarios enviados por los lectores sobre la impresión del número anterior todo un ejemplo de transparencia publicar frases como "necesitábamos esta nueva revista tanto como un agujero en la cabeza"
¡Cómo me he reido!
Hoy quería comentar sobre la que va destinada a todos los empleados del mundo, es nueva, lleva pocos números.
Me encantó el número de mayo, sobretodo por los comentarios enviados por los lectores sobre la impresión del número anterior todo un ejemplo de transparencia publicar frases como "necesitábamos esta nueva revista tanto como un agujero en la cabeza"
¡Cómo me he reido!
martes, 13 de marzo de 2007
Al gimnasio con los compañeros
He apuntado a dos compañeros al gimnasio, los he hecho pasar por familiares para que les saliera más barato, y yo me he ganado tres meses gratuitos :)
Lo mejor ha sido explicar qué tipo de familia eran... uno de ellos ha llegado a decir que era mi cuñado y primo de mi mujer por el otro lado !!! =:)
Lo mejor ha sido explicar qué tipo de familia eran... uno de ellos ha llegado a decir que era mi cuñado y primo de mi mujer por el otro lado !!! =:)
viernes, 22 de diciembre de 2006
Picoteo de empresa... de la nueva empresa
Lo más destacable de hoy, sin duda, ha sido el "picoteo" navideño al cual estábamos invitados por la empresa.
Pero ahora era ya la empresa "al completo" en nuestra ciudad, compradores y comprados, aún de dos organizaciones estructuralmente completamente diferentes, que trabajan en oficinas distintas, pero ya casi al 100% de la misma empresa.
Tras el picoteo, unas palabras resaltando los benificios de la unión y todo eso que es necesario decir... y un sorteo de un jamón.
Lo que más llamó mi atención, además del jamón, fue que presentaran al responsable territorial como que lo es "de momento"... a partir de ahí, que se pusiera a hablar de baloncesto ya no era raro. Bueno, se presentó como "jefe" (entrenador en sus palabras) de todos... lo cual ahora mismo me parece complicado, porque nosotros seguimos con una estructura de áreas, y no territorial, imagino que será algo que tendrá que ir poco a poco modificándose.
Un buen ambiente, y un primer paso para un largo camino si realmente vamos a trabajar todos como una única empresa.
Pero ahora era ya la empresa "al completo" en nuestra ciudad, compradores y comprados, aún de dos organizaciones estructuralmente completamente diferentes, que trabajan en oficinas distintas, pero ya casi al 100% de la misma empresa.
Tras el picoteo, unas palabras resaltando los benificios de la unión y todo eso que es necesario decir... y un sorteo de un jamón.
Lo que más llamó mi atención, además del jamón, fue que presentaran al responsable territorial como que lo es "de momento"... a partir de ahí, que se pusiera a hablar de baloncesto ya no era raro. Bueno, se presentó como "jefe" (entrenador en sus palabras) de todos... lo cual ahora mismo me parece complicado, porque nosotros seguimos con una estructura de áreas, y no territorial, imagino que será algo que tendrá que ir poco a poco modificándose.
Un buen ambiente, y un primer paso para un largo camino si realmente vamos a trabajar todos como una única empresa.
lunes, 11 de diciembre de 2006
Amanecer en la oficina
Para hoy, una vista del amanecer.
Lo mejor de nuestra oficina es que ves amanecer sobre el mar y atardecer entre las montañas...
Lo mejor de nuestra oficina es que ves amanecer sobre el mar y atardecer entre las montañas...
lunes, 6 de noviembre de 2006
Extrañas y misteriosas llamadas al móvil
En mi empresa super-multinacional tenemos una numeración interna breve en los móviles. Generalmente de seis cifras, aunque también los hay de cuatro que suelen ser los de las fábricas (mi parte de la empresa se dedica a sector público, pero a la multinacional, lo que le va son las fábricas de coches)
Pues llevo una temporada que recibo frecuentemente llamadas de un número la mayoría de las veces de madrugada, un día pensé en dejar aquí grabado uno de los graciosos mensajes que dejaron en mi buzón, prometo que a la próxima lo hago.
Hoy he querido averiguar de donde eran las llamadas y llamo:
- ¿sí? (con mucho ruido de fondo)
- hola... ¿dónde llamo?
- ¿qué?
- es que he recibido una llamada de este número ¿dónde llamo?
- a control de lluvias
- ¿perdón?
- ¿qué?
- ¿dónde llamo?
- control de lluvias
- es que he recibido una llamada de este número
- le habrá llamado el supervisor
- pues nada, gracias
Pues llevo una temporada que recibo frecuentemente llamadas de un número la mayoría de las veces de madrugada, un día pensé en dejar aquí grabado uno de los graciosos mensajes que dejaron en mi buzón, prometo que a la próxima lo hago.
Hoy he querido averiguar de donde eran las llamadas y llamo:
- ¿sí? (con mucho ruido de fondo)
- hola... ¿dónde llamo?
- ¿qué?
- es que he recibido una llamada de este número ¿dónde llamo?
- a control de lluvias
- ¿perdón?
- ¿qué?
- ¿dónde llamo?
- control de lluvias
- es que he recibido una llamada de este número
- le habrá llamado el supervisor
- pues nada, gracias
martes, 17 de octubre de 2006
¿Viajo poco o mucho?
Tras un viaje de ida y vuelta a mi cliente (4 aviones) vuelve a asaltarme la duda de si viajo mucho o poco... Desde luego la pregunta no tiene respuesta, depende de lo que consideremos mucho o poco. Viajo mucho comparado con quien está todos los días en la oficina y poco comparado con quien nunca está.
Todo esto viene a que esta mañana cuando en la ciudad de mi proyecto he pasado por la calle en la que están las tiendas (los comerciantes insisten en que pases dentro a comprarle buenos relojes de imitación), la frase que me han dicho ha sido:
- Señor, ¡a ver si esta vez me compra algo ya!
Todo esto viene a que esta mañana cuando en la ciudad de mi proyecto he pasado por la calle en la que están las tiendas (los comerciantes insisten en que pases dentro a comprarle buenos relojes de imitación), la frase que me han dicho ha sido:
- Señor, ¡a ver si esta vez me compra algo ya!
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